lunes, 26 de junio de 2017

CANTAMOS CONTIGO, Gloria Fuertes

Ven a jugar con nosotros,
nosotros somos buenos chicos.

Hemos cambiado el fusil por una escoba,
vamos a barrer la trinchera.
Hemos cambiado la bomba de mano
por una mano en la mano.

Ven a jugar al corro de la sardana.
Ven a jugar al «no me da la gana».
Hacemos novillos para espantar cuervos.

¡Tira el pizarrín! ¡Sé valiente!
Ven a que te llamen diferente.



'Sola en la sala' (Editorial Fuendetodos, Zaragoza, 1973)  en "Obras incompletas" (Cátedra, Madrid, 1984)

GLORIA FUERTES

*También de Gloria Fuertes en este blog: 
NOTA BIOGRÁFICA, Gloria Fuertes
DE PROFESIÓN FANTASMA, Gloria Fuertes
NO PERDAMOS EL TIEMPO, Gloria Fuertes
VIVIR: COMPÁS DE ESPERA, Gloria Fuertes
A VECES QUIERO PREGUNTARTE COSAS... Gloria Fuertes
CUANDO EL AMOR NO DICE LA ÚNICA PALABRA, Gloria Fuertes
ES OBLIGATORIO, Gloria Fuertes

domingo, 25 de junio de 2017

DE PROFESIÓN FANTASMA, Gloria Fuertes


De profesión: fantasma.
era alto y delgado no tenía ojos,
para lo que hay que ver, decía.
Venía a visitarme con frecuencia,
nunca pude saber qué fue de vivo,
a veces me parecía hombre y a veces mujer.
Cantar cantaba.
Nunca se estaba quieto,
oscilaba su luz tan pronto debajo de la puerta
como en el lecho, como en el pasillo;
se sentaba en todas las sillas de mi casa
y leía mi correspondencia,
salíamos a pisar hojas las tardes de otoño,
luego le invitaba a cenar y en un descuido se bebía mi sueño,
entendía de arte y he de confesaros,
que muchos de mis cuadros los hemos pintado entre los dos.


'Poeta de guardia', 1968 (Ediciones Torremozas, 2013)

viernes, 23 de junio de 2017

Y NO SERÁ PORQUE EL POETA NO AVISÓ... Pablo Otero

y no será porque el poeta no avisó
en su desnudez
de la barbarie

y no será porque no la anticipó en sus distintas muertes
o no la vivió en su mutilada vida de gritos

nada, sin embargo, hizo
que la palabra hiriese
nada aprendió y nada
reflejó en sus actos

bien es verdad
-y el poeta bien lo sabe-
que la palabra es un instrumento vacuo cuando
de arrimar el hombro se trata

bien es verdad
-y el poeta bien lo sabe-
que la contemplación es el inútil instrumento que nos invalida
y nos retrata
que nos cercena y nos arrienda

es el viajero que no ha mordido nunca el polvo
el asesino que jamás se ha manchado la boca de sangre
que nunca mató la víbora para calmar su hambre
o se sentó en el estrado de las leyes
para enfrentarse a los ojos de los hombres

qué bello el poema que se nombra
y que se oculta
que bella la palabra que no se escupe con liendres
el libro que se guarda en la nevera para
las noches de insomnio
[El violinista celeste, Marc Chagall, 1934]

qué bello el mundo de los hombres pájaro.


© Pablo Otero


martes, 20 de junio de 2017

LA VOZ DEL POETA, Miguel Labordeta

En lo alto del Faro
viendo ir y venir
a las pobres gentes en sus navegaciones de un día.
En lo alto del Faro,
contemplando el abismo de las criaturas y el vértigo de los astros.
En lo alto del Faro
escuchando llegar a los rostros futuros
y oyendo en lo hondo de las aguas las voces de los muertos.
En lo alto del Faro
amando,
sabiendo que el amor es un fracaso,
y cantando,
sabiendo que su canto no ha de ser comprendido.
Vestirse, alimentarse,
ganarse el pan de cada día,
discutir de las cosas banales,
endomingarse como cada cual
y hacer el amor a una dulce estudiante,
como cualquier empleado de Banca.
Y sin embargo,
velar largamente en duelo,
oír en los silencios el ritmo pavoroso de los tiempos,
acariciar la marea de las edades inmensas,
rompiéndose en quejidos y maravillosas melodías
contra el humilde corazón infortunado
en lo alto del Faro.
En lo alto del Faro,
mientras todos se emborrachan en los festines,
o corroen su envidia en las duras jornadas de trabajo,
o acaso buscan sus puñales secretos
para degollar al niño desconsolado que ellos fueron,
la mirada rauda de visiones
persigue el rumbo, en intemperie desconsolada y altiva
de los navíos futuros.
Y preguntar a la sangre el porqué del olvido
e indagar las primaveras que nacen del sollozo terrestre
y la melancolía que hila el atardecer solitario de los cielos.
Acariciándolo todo, destruyéndolo todo,
hundiendo su cabeza de espada en el pasmo del Ser
sabiendo de antemano que nada es la respuesta.
En lo alto del Faro.
La voz del poeta.
Incansable holocausto.


MIGUEL LABORDETA


en 'Cuando tú me leas dentro de mil años. Antología', Editorial Renacimiento, 2015

sábado, 17 de junio de 2017

CARTA A SU FAMILIA: «A MÍ YA NO ME PODÉIS CAMBIAR. YO HE NACIDO POETA Y ARTISTA COMO EL QUE NACE COJO...» . Federico García Lorca (1920)

A SU FAMILIA (5)
[Membreta:] Residencia de Estudiantes. Pinar, 15. Madrid
[Madrid, primavera de 1920]

    «Querido papá: Recibo una carta tuya en tono serio y discreto te contesto yo también. Mucha más gana de veros tengo yo que vosotros, porque ahí estáis todos juntos y yo aquí solo…, pero cuando las circunstancias y la vocación se imponen no queda más remedio que resignarse. Yo no puedo resistir este mete y saca de ya voy ya vengo, porque me perjudica extraordinariamente y yo tengo que adoptar una actitud fuerte de trabajo y mano izquierda en estos momentos de tantísimo interés para mí. Yo sé perfectamente lo que tú piensas (¡desgraciadamente!). Pero yo te digo y te prometo solemnemente, por lo muchísimo que te quiero, que cuando un hombre se coloca en su camino, ni lobos ni perros deben hacer que vuelva atrás y yo, afortunadamente para mí, tengo una lanza como la de Don Quijote. En mi camino estoy, papá, ¡no me hagas volver la vista atrás!

    Yo sé que vosotros me queréis mucho, pero no hacéis más que pagarme en la misma moneda porque yo os quiero a vosotros mucho más. Yo sé también que quisierais tenerme a vuestro lado, pero esto es cosa que imponen las circunstancias. ¿Qué hago yo ahora en Granada? Escuchar muchas tonterías, muchas discusiones, muchas envidias y muchas canalladas (esto naturalmente no les pasa más que a los hombres que tienen talento), y no es que a mí se me importe nada porque, gracias a Dios, estoy muy por encima, pero es molestísimo, molestísimo. A los tontos no se los discute y a mí me están discutiendo en Madrid gentes muy respetables, y eso que no he hecho más que salir, que ya será la gorda cuando estrene otras cosas y así probablemente hasta tener un gran nombre literario. Triunfar de pronto en toda línea es perjudicial para el artista. Esto aparte, yo estoy preparando mis libros y voy muy despacio porque me ando con pies de plomo para dar a luz un libro sensacional. Aquí escribo, trabajo, leo, estudio. Este ambiente es maravilloso. Casi no salgo. Las gentes (que son muchas) vienen a visitarme aquí. No salgo nada más que para ir a casa de [Gregorio] Martínez Sierra y a la redacción de «España» con un grupo de intelectuales fuertes y jóvenes. Pero lo más principal para no poder marcharme no son mis libros (que ya que tiene peso [sic]), sino que estoy en una Casa de Estudiantes ¡que no es ninguna fonda! Aquí cuesta entrar muchísimo trabajo y si yo por mis méritos y simpatías personales y por mis amistades puede entrar sin solicitud y sin engorro, haciendo el director chanchullos y quitando a otros ¡10! que tenían hecha solicitud para ponerme a mí, que llegué con las manos lavadas, es una incorrección a esta casa, que tanto me ha de ayudar, y una grosería imperdonable decirles de pronto en medio del curso: «¡Ea, me voy, queden ustedes con Dios!» Y yo que antes iba a venir y no vine, y (ya sabes todo) dirán que soy una veleta y quedaré descalificado y ridículo.
[Federico García Lorca con Luis Buñuel
en la Residencia de Estudiantes]
    Yo, por esto más que por otra cosa, te suplico que me dejes aquí. ¡Yo, queridísimo papá, soy un hombre formal! ¿Te he dado nunca un disgusto? ¿No te he hecho caso siempre? Yo me porto aquí como uno debe portarse, mejor que en casa, porque aquí tengo que adoptar una actitud seria. Tu carta diciéndome que me vaya porque, si no, tú vienes por mí, me ha producido un gran disgusto y una gran inquietud, porque esa actitud tuya revela el estado de un padre al que su hijo hace una travesura imperdonable y el padre lo recoge para darle dos azotes o meterlo en Santa Rita. Eso revela un estado tuyo que no quiero creer. Me dices: «Vente por dos meses y después vuelves.» ¿Cuándo, querido papá? ¿Cuándo? ¿En Agosto? Ven, si quieres, que tengo muchas ganas de verte como a toda la familia. Ven y, si quieres que me vaya contigo porque te empeñas, me iré, pero te aseguro que no tardarás en arrepentirte. Yo te obedezco porque ése es mi deber, pero me habrás dado un golpe de muerte, porque me llenaré de pesadumbre y desanimación y se me quitará el entusiasmo que tengo y me hace falta animar. Yo te suplico de todo corazón que me dejes aquí hasta fin de curso y entonces me marcharé con mis libros publicados y la conciencia tranquila de haber roto unas espadas luchando contra los filisteos para defender y amparar al Arte puro, al Arte verdadero. A mí ya no me podéis cambiar. Yo he nacido poeta y artista como el que nace cojo, como el que nace ciego, como el que nace guapo. Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien. Así es, papá, que no insistas en que me vaya porque semejante idea me llena de angustia. Yo he dado, creo, mis razones. ¿Son razones o no? Pero si es que os soy gravoso decídmelo, que yo sabré responder como un  hombre. Cuesta muy poco ganar dinero teniendo buena cabeza. Afortunadamente pienso así y creo que tengo razón. La vida y el mundo hay que verla con ojos claros y llenos de optimismo y yo, papá, soy optimista y tengo mucha alegría. Contéstame como yo te he contestado, y por última [vez] te suplico de todo corazón que leas bien la carta y recapacites. Piensa además que no soy un objeto que [te] pertenece y que amas mucho; piensa que tengo vida propia, resolución, y que este ir y venir me perjudica y no es formal. Hay que ser audaces y valientes. Lo mediocre y el término medio es fatal. No consultes estas cosas con amigos abogados, médicos, veterinarios, etc., gentecilla mediocre y antipática, sino con mamá y los niños. Creo que tengo razón.
    Sabes que te quiere de todo corazón tu hijo
                                  FEDERICO»






'Prosa 2: Epistolario FEDERICO GARCÍA LORCA: OBRAS (VOL. 6)'
Akal, 1994 – 634 páginas
edición de MIGUEL GARCÍA-POSADA

miércoles, 14 de junio de 2017

NOTA BIOGRÁFICA, Gloria Fuertes

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
a los quince se murió mi madre, 

se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, quise pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán muchas veces.


domingo, 11 de junio de 2017

LAVA , Adam Zagajewski

Y qué, pensé, si tienen razón
tanto Heráclito como Parménides
y uno junto al otro dos mundos existen,
uno tranquilo, el otro loco; una flecha
corre sin reflexión y la otra la observa
con tolerancia: la misma ola fluye y no fluye,
los animales nacen y mueren al mismo tiempo,
las hojas de abedules juguetean con el viento y a la vez
fenecen en la llama herrumbrosa y cruel.
La lava mata y perpetúa, el corazón golpea
y es golpeado, hubo guerra, no hubo guerra,
los judíos han muerto, los judíos viven, las ciudades ardieron,
las ciudades están en pie, el amor palidece, el beso eterno,
las alas del halcón han de ser marrones,
tú sigues conmigo aunque ya no estamos,
las naves naufragan, la arena canta y las nubes
vagabundean como jirones de velos nupciales.

Todo está perdido. Tanta alucinación. Las colinas
portan cautelosamente las largas banderas del bosque,
el moho trepa por la torre de piedra de la iglesia
y alaba con sus labios tímidamente el norte.
En el crepúsculo, los jazmines como lámparas feroces
brillan aturdidos por su propio resplandor.
En el museo se estrechan ante el lienzo oscuro
las pupilas felinas de alguien. Todo está acabado.
Los jinetes galopan en sus corceles negros, el tirano redacta
la condena a muerte repleta de errores de estilo.
La juventud se vuelve nada en el transcurso
de un solo día, los rostros de las muchachas se tornan
medallones, la desesperación se torna encanto
y los tersos frutos de las estrellas crecen en el cielo
como uvas, y la belleza dura, trémula e impasible,
y Dios está y se muere, y la noche regresa a nuestro lado
cada atardecer, y el rocío anacara el alba.


ADAM ZAGAJEWSKI

sábado, 10 de junio de 2017

CORRESPONDE, Mar Martínez

Al poeta le corresponde diferenciar entre humildad y humillación

y, de paso, así aprendemos todos.




[Pero/grulla/das] 

© Mar Martínez

13 04 17

#maralbanta


jueves, 8 de junio de 2017

INTENTA ALABAR AL MUNDO HERIDO , Adam Zagajewski

Intenta alabar al mundo herido.
Recuerda los largos días de junio,
fresas silvestres, gotas rosadas de vino.
Los hierbajos que metódicamente invadían
las casas abandonadas de los desterrados.
Debes alabar al mundo herido.
Mirabas yates y barcos,
uno de ellos tenía que emprender un largo viaje,
al otro le aguardaba sólo la salobre nada.
Veías refugiados caminar hacia ninguna parte,
oías a los verdugos cantar
alegremente.
Deberías alabar al mundo herido.
Recuerda aquellos momentos, en la habitación blanca,
cuando estabais juntos y el visillo se movía.
Vuelve con la mente al concierto, cuando estalló
la música,
Recogías bellotas en el parque en otoño
y las hojas sobrevolaban girando las cicatrices de la tierra.
Alaba al mundo herido
y la pluma gris perdida por un mirlo,
y la luz delicada que vaga y desaparece
y regresa.

(Versión de Elzbieta Bortkiewicz)

ADAM ZAGAJEWSKI


Premio Princesa de Asturias de las Letras, 2017

NO PERDAMOS EL TIEMPO, Gloria Fuertes

[Fundación Gloria Fuertes]
Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando.
¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna…
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel,
y no decir lo inti1no, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando,
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.


‘Antología y poemas del suburbio’, 1954.

GLORIA FUERTES 


martes, 30 de mayo de 2017

TÚ ME QUIERES BLANCA, Alfonsina Storni

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.

Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
Me pretendes alba.

Huye hacia los bosques;
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta

'El dulce daño' (1918)



ALFONSINA STORNI 

(Sala Capriasca, Suiza, 29 de mayo de 1892 - Mar del Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938)

Alfonsina y el mar, Mercedes Sosa

lunes, 29 de mayo de 2017

UN ESTILO CORRECTO DE ELEGANCIA... DOROTHEA LASKY


Un estilo correcto de elegancia
Una especie de pedantería
Y al mismo tiempo, un clara concepción de lo que vende.
Yo no vendo.
Pero eso es positivo.
(...)
No soy lo que necesita este mundo.
Nunca interactuaré con este mundo
de la manera en que se requiere de mí.
pero no pienso pedir disculpas por ello.


DOROTHEA LASKY 



domingo, 28 de mayo de 2017

PLATERO Y YO: LXIX. EL CANTO DEL GRILLO.


Últimos minutos del día, que me dan para volver a ver cómo se acuestan las flores del parque.
Me acordé de Platero y el canto del grillo, aunque ellos aún no nos acompañen. Porque Lennon y yo también conocemos bien, de nuestras correrías nocturnas, que los grillos todavía son puntuales pese a esta involución climática que nos acompaña.


*


Platero y yo: LXIX. El canto del grillo
«Platero y yo conocemos bien, de nuestras correrías nocturnas, el canto del grillo.
El primer canto del grillo, en el crepúsculo, es vacilante, bajo y áspero. Muda de tono, aprende de sí mismo y, poco a poco, va subiendo, va poniéndose en su sitio, como si fuera buscando la armonía del lugar y de la hora. De pronto, ya las estrellas en el cielo verde y transparente, cobra el canto un dulzor melodioso de cascabel libre.
Las frescas brisas moradas van y vienen; se abren del todo las flores de la noche y vaga por el llano una esencia pura y divina, de confundidos prados azules, celestes y terrestres. Y el canto del grillo se exalta, llena todo el campo; es cual la voz de la sombra. No vacila ya, ni se calla. Como surtiendo de sí propio, cada nota es gemela de la otra, en una hermandad de oscuros cristales.
Pasan, serenas, las horas. No hay guerra en el mundo y duerme bien el labrador, viendo el cielo en el fondo alto de su sueño. Tal vez el amor, entre las enredaderas de una tapia, anda extasiado, los ojos en los ojos. Los habares mandan al pueblo mensajes de fragancia tierna, cual en una libre adolescencia candorosa y desnuda. Y los trigos ondean, verdes de luna, suspirando al viento de las dos, de las tres, de las cuatro... El canto del grillo, de tanto sonar, se ha perdido...
¡Aquí está! ¡Oh canto del grillo por la madrugada, cuando, corridos de escalofríos, Platero y yo nos vamos a la cama por las sendas blancas de relente! La luna se cae, rojiza y soñolienta. Ya el canto está borracho de luna, embriagado de estrellas, romántico, misterioso, profuso. Es cuando unas grandes nubes luctuosas, bordeadas de un malva azul y triste, sacan el día de la mar, lentamente...»

sábado, 27 de mayo de 2017

LOS LOCOS BUENOS Y LOS LOCOS MALOS, Jesús Lizano


Locos 
lo estamos todos.
Pero unos somos
los locos buenos
y otros los locos malos.

Qué asombro.

Un loco bueno
es el que sabe que estamos locos
y que lo estamos
desde aquel día del salto
y nos quedamos solos
fuera del mundo en que los otros seres
viven sin la locura
de la Razón
que es la razón de la locura.

Qué asombro.

Un loco bueno es el que salva
lo creativo y lo consciente
de su dominio.

Qué asombro.

Un loco bueno es el que vive envuelto
en su sentir, en sus sueños,
el que sólo aspira
a un vivir en el que todos
fuéramos compañeros,
lejos de lo que nos divide
de lo que nos enfrenta,
viendo lo esencial que nos une.

Qué asombro.

Locos buenos
son los que no aspiran
a dominar a los otros locos,
aquellos que sólo aspiran
a vivir nuestros límites
embelleciéndolos,
a resistir lo que nos limita,
que asumen la tragedia
sin intentar construir un mundo
que nos destruye a todos.

Qué asombro.

Y locos malos
son los que construyen
sobre la arena de la Razón,
en que los dominantes
lo son porque existen
los dominados.

Qué asombro.

Locos malos son los que inventan
seres imaginarios,
un mundo imaginario
y luego nos someten a ellos.

Qué asombro.

Locos malos
son aquéllos
que sacrifican las vidas
a las ideas que la Razón impone,
que lo explican todo,
lo justifican todo,
lo imponen todo,
lo dominan todo,
lo juzgan todo,
lo envenenan todo.

Qué asombro.

Qué asombro.

Sí: hay muchos locos
malos pero también
muchos locos buenos...
Todos estamos locos.
Cómo ser consciente
y no volverse loco
con ese ser uno y todo,
uno y otros,
viviendo en la confusión
de lo unitario y lo diverso,
enloquecidos, enfrentados.
Cómo ser creativos
y no sentirse locos.
Cómo llevar lo unitario
–la Razón– en nosotros
y no perderse en la locura
de lo diverso. Locos,
locos.

Qué asombro.

Y los locos buenos,
entretanto,
qué hacemos sino sufrir
su veneno invencible,
su sed de dominio,
los locos buenos,
los que vivimos para sentir
los que sólo aspiramos
a la libertad de todo,
unidos en la soledad del mundo.
Porque mira
que el mundo está solo...
Locos malos
aquéllos que no ven
la soledad del mundo,
su soledad, su encenderse
y apagarse, un momento tan sólo
en el tiempo eterno.

Qué asombro.

Y me diréis: ¿Y el tiempo?
¿No está loco el tiempo?
¿No está loco el mundo?
Cómo no vamos a estar locos
nosotros.
¿Otra cosa que la locura
puede ser dar frutos
para destruir los frutos?
¿Es un loco bueno
o un loco malo
el universo?

Qué asombro.

Qué asombro.

Pero
qué es estar loco.
Loco es ser una parte
del Todo
y un Todo
en un Todo
dividido en partes.

Qué asombro, ¿verdad?,

qué asombro.

Locos buenos, amigos:
señalad a los locos malos
pero vivid contentos
porque ser humano
es ser un loco bueno.
Y, eso sí, perdonadlos,
porque no saben lo que hacen,
no saben que están locos.
Ya lo dijo un loco...
un loco, se supone, bueno.
Yo soy un loco bueno
como lo fue el ingenioso
Hidalgo, como lo fue
el ingenioso Sancho.
Pues no fue poco ingenioso
Sancho...
Abro los ojos cada mañana
y sigo mi aventura
y no permito que la Razón
me ordene el día,
organice mis sueños,
ciña mis sentimientos
y controle mis vuelos.
Y os abrazo a todos
y sufro el desamor
que impone la locura
de los locos malos,
pobres locos
que ignoran su ceguera.

Qué asombro.

Y me pregunto: ¿no
hemos sufrido lo bastante,
no es suficiente el desamor
que nos oprime a todos
para que los locos malos
despierten de su día oscuro?
(Aquél que vio la noche oscura
no vio el día oscuro...
Estaba loco... Pero
¿lo sabía?).

Qué asombro.

Y pensar que esta locura sólo acaba
cuando morimos,
cuando no somos.
No, no nos dividimos
–como dicen los locos malos–
en seres malos y buenos
sino en locos buenos
y locos malos,
pobres de nosotros.
Y decían:
de dónde venimos,
a dónde vamos...
Y nosotros,
pobres de nosotros,
los locos buenos,
viviendo entre las rejas,
entre los delirios
de los locos malos.

Qué asombro.

Pero todos locos,
todos locos,
pobres de nosotros...


JESÚS LIZANO

(Barcelona, 23 de febrero de 1931 - 25 de Mayo de 2015)

               

ME DECLARO... Mar Martínez

Me declaro incapaz de soñar

sin también llorar de cuando

en cuando y hasta gritar

alguna vez.



Cuestión de oxígeno.


© Mar Martínez


26 05 17

(A LO JORGE RIECHMANN) Mar Martínez

Yo también pregunté
a quienes vivieron
-digamos- entre 1936 y 1975
¿pero qué hicisteis
durante tan gris
y ruinoso tiempo? ¿cómo
pudisteis soportarlo?

La respuesta me llega
cuarenta años después
Y no
¡No puedo creerlo!

                                         (A lo Jorge Riechmann)



© Mar Martínez


26 05 17

jueves, 25 de mayo de 2017

PARA SIEMPRE, Raymond Carver

A la deriva en una nube de humo,
sigo la raya que en el suelo del jardín deja un caracol
hasta el muro de piedra.
Solamente al final me acuclillo, veo

lo que hay que hacer y, de repente,
me adhiero a la piedra húmeda.
Empiezo a mirar lentamente alrededor
y a escuchar, utilizando para ello

mi cuerpo entero como el caracol
utiliza el suyo, relajado, pero alerta.
¡Atención! Esta noche es un hito
en mi vida. Después de esta noche,

¿cómo podré volver a mi
vida anterior? Mantengo los ojos fijos
en las estrellas, les hago señales
con mis antenas. Me sujeto bien
durante horas, descansando sin más.
Más tarde, la pena comienza
a gotear en mi corazón.
Recuerdo que mi padre está muerto,

Y que me voy a ir pronto
de esta ciudad. Para siempre.
Adiós, hijo, dice mi padre.
Casi al amanecer, bajo

y vuelvo errabundo a casa.
Todavía están esperándome,
el espanto aletea en sus rostros
cuando se encuentran con mis nuevos ojos por primera vez.


RAYMOND CARVER 

(Clatskanie, Oregón, 25 de mayo de 1938-Port Angeles, Washington, 2 de agosto de 1988)


miércoles, 24 de mayo de 2017

LO QUE QUIERO DECIRLES, Bertolt Brecht

Yo me decía: ¿para qué hablar con ellos?
Si compran el saber es para revenderlo.
Lo que quieren es encontrar un saber barato
para poderlo revender con lucro.
Entonces, ¿para qué querrían saber sobre aquello
que va contra la ley de la oferta y demanda?

Ellos quieren vencer, y no tienen interés
en lo que puede perjudicar su victoria.
No quieren ser oprimidos,
quieren oprimir.
No quieren el progreso,
quieren ser los primeros.

Se someten a cualquier cosa, con tal
que se les prometa que ellos harán las leyes.
Se sacrifican
para poner abajo
el altar de los sacrificios.

Pensé: ¿y qué voy a decirles?
Luego decidí: Esto mismo es lo que les diré.

 ‘Brecht, Poemas 1913-1956’ (Edit. Brasiliense, 1986)
BERTOLT BRECHT 

sábado, 20 de mayo de 2017

miércoles, 17 de mayo de 2017

POEMAS de Claribel Alegría

EPÍLOGO

...existen los barrotes
nos rodean
también existe el catre
y sus ángulos duros
y el poema río
que nos sostiene a todos
y es tan sustantivo
como el catre
el poema que todos escribimos
con lágrimas
y uñas
y carbón.


Claribel Alegría
    
                                 

                 POEMA

             ¿Qué fue de ese poema 

             que no pude atrapar
             el que pasó rengueando
             frente a mí
             con las alitas rotas?

                          
             C. A.               




                            ERES RECUERDO

         
                           No sé si con tu muerte
                           has quedado a la zaga
                           ¿eres recuerdo?
                           o has dado un salto
                           repentino
                           que yo tendré que hollar
                           hasta alcanzarte.

                          C. A.



                                              ESE BESO DE AYER

                                              Ese beso de ayer 
                                              me abrió la puerta
                                              y todos los recuerdos
                                              que yo creí fantasmas
                                              se levantaron tercos
                                              a morderme.
                                              
                                             C. A.


                                                          QUIERO SER TODO EN EL AMOR

                                                          Quiero ser todo en el amor
                                                          el amante
                                                          la amada
                                                          el vértigo
                                                          la brisa
                                                          el agua que refleja
                                                          y esa nube blanca
                                                          vaporosa
                                                          indecisa
                                                          que nos cubre un instante.

                                                           C. A.



                                                                                  QUERENCIAS
                                                                                                   A Juan Gelman

                                                                                  Porque aprendí a quererme
                                                                                  puedo sangrar
                                                                                  con tus heridas.

                                                                                 Claribel Alegría

*También de Claribel Alegría, en este blog:
EL MURO DE LAS SONRISAS, Claribel Alegría


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