domingo, 14 de enero de 2018

LAS MARAVILLAS Y MISERIAS DEL AMOR, Juan Gelman

Las maravillas y miserias del amor. 
Sus oscuros fulgores, sus catástrofes. 
Caminar por el filo de la pérdida. 
Dar lo que no se tiene. 
Recibir lo que no se da. 
El amor a la poesía, 
a la madre, a la mujer, 
a los hijos, a los compañeros 
que cayeron por una esperanza, 
a la belleza todavía de este mundo. 
Como cualquier hombre, 
amé y amo todo eso. 
Algo de todo eso tal vez 
tiemble en los poemas que siguen, 
escritos a lo largo de 50 años. 
La muerte me enseñó 
que no se muere de amor. 
Se vive de amor.


En el hoy y mañana y ayer. Antología personal (UNAM, 2000)

JUAN GELMAN 
(Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México D.F., 14 de enero de 2014)

*También de Juan Gelman en este blog: 



viernes, 12 de enero de 2018

QUÉ, Juan Gelman

En la cara que tiembla en
la tristeza de la poesía hay
el deseo de que sea feliz,
ella.
¿Qué otra felicidad importa?
El aire alrededor mal encendido
no tiene lengua
y se comprende qué es:
esta mesa, el árbol, la verdad
de un intervalo humilde, eso
que el lado izquierdo deja pasar.
La belleza del mundo
con rápidas ventanas
a las que se asoma, no yo.
Hay extraños del otro lado.


País que fue será (Visor, 2004) 

JUAN GELMAN

*También de Juan Gelman en este blog: 
LA VERDÁ, Juan Gelman 
ILUSOS DEL DOLOR, Juan Gelman
MI BUENOS AIRES QUERIDO, Juan Gelman
PAÍS, Juan Gelman 
CONSTANCIAS, Juan Gelman 
PAÍSES, Juan Gelman 
EL MENOS PENSADO, Juan Gelman 
TANTA, Juan Gelman 
NO SE CALLA, Juan Gelman 
JUAN GELMAN Y EL CAPITALISMO 
LOS SUEÑOS ROTOS POR LA REALIDAD, Juan Gelman 
COSAS, Juan Gelman 
LA NADA... Juan Gelman





martes, 9 de enero de 2018

HASTA NUEVO ORDEN, Emilio Gastón

Solo el amor aclarará tu duda
y he renunciado a un parador de cinco estrellas
porque quiero la mía solitaria.

Adiós, domesticados congéneres felices.  
Os he cubierto a todos con un seguro de utopías.

Abandono las formas de selección humana
que pactasteis
y me retiro hasta nueva orden,
digo
hasta nuevo orden. 



El despertar del hombre selva (Endymon, 1987)


PUTEMUS HUMANISIMI, Emilio Gastón

El corazón aquél del fondo fondo
    el del trozo de mundo en la solapa…
es el del hombre medio cuando sufre
  cuando reza y se cansa
y cuando se desliza el sudor frio
   por su encerada calva terrenal.

Yo
  vuelvo a abrir mis armarios…
y entrego totalmente mi corazón
                               (latido por latido…)
   para una rebeldía soñadora
   de todos los poetas del mundo




EMILIO GASTÓN
(Zaragoza, 8 de enero de 1935)





lunes, 8 de enero de 2018

LE PETIT PRINCE, Antoine de Saint-Exupéry (fragmentos)

«Si les he contado de todos estos detalles sobre el asteroide B 612 y hasta les he confiado su número, es por consideración a las personas mayores. A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"»  El principito (capítulo IV)

* * *
«De tal manera, si les decimos: "La prueba de que el principito ha existido está en que era un muchachito encantador, que reía y quería un cordero. Querer un cordero es prueba de que se existe", las personas mayores se encogerán de hombros y nos dirán que somos unos niños. Pero si les decimos: "el planeta de donde venía el principito era el asteroide B 612", quedarán convencidas y no se preocuparán de hacer más preguntas. Son así. No hay por qué guardarles rencor. Los niños deben ser muy indulgentes con las personas mayores.»  El principito (capítulo IV)


* * *

«Hace ya seis años que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento describirlo aquí es sólo con el fin de no olvidarlo. Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo. Y yo puedo llegar a ser como las personas mayores, que sólo se interesan por las cifras. Para evitar esto he comprado una caja de lápices de colores./…/ Mi amigo me creía semejante a sí mismo y yo, desgraciadamente, no sé ver un cordero a través de una caja. Es posible que yo sea un poco como las personas mayores. He debido envejecer.» El principito (capítulo IV)

* * *
«—Conozco un planeta donde vive un señor muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jamás ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho más que sumas. Y todo el día se lo pasa repitiendo como tú: "¡Yo soy un hombre serio, yo soy un hombre serio!"… Al parecer esto le llena de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo! » El principito (capítulo VII)

* * *
«No sabía qué decirle, cómo consolarle y hacer que tuviera nuevamente confianza en mí; me sentía torpe. ¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!» El principito (capítulo VII)

* * *
«De esta manera el principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, había llegado a dudar de ella. Había tomado en serio palabras sin importancia y se sentía desgraciado. "Yo no debía hacerle caso —me confesó un día el principito— nunca hay que hacer caso a las flores, basta con mirarlas y olerlas. Mi flor embalsamaba el planeta, pero yo no sabía gozar con eso… Aquella historia de garra y tigres que tanto me molestó, hubiera debido enternecerme". Y me contó todavía: “¡No supe comprender nada entonces! Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras. ¡La flor perfumaba e iluminaba mi vida y jamás debí huir de allí! ¡No supe adivinar la ternura que ocultaban sus pobres astucias! ¡Son tan contradictorias las flores! Pero yo era demasiado joven para saber amarla".» El principito (capítulo VIII)

* * *
«—Si yo le diera a un general la orden de volar de flor en flor como una mariposa, o de escribir una tragedia, o de transformarse en ave marina y el general no ejecutase la orden recibida ¿de quién sería la culpa, mía o de él? —La culpa sería de usted —le dijo el principito con firmeza. —Exactamente. Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar —continuó el rey. La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables.
—¿Entonces mi puesta de sol? —recordó el principito, que jamás olvidaba su pregunta una vez que la había formulado.» El principito (capítulo X)


* * *
«—Te juzgarás a ti mismo —le respondió el rey—. Es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio.» El principito (capítulo X)

* * *
«"Mi flor es efímera —se dijo el principito— y no tiene más que cuatro espinas para defenderse contra el mundo. ¡Y la he dejado allá sola en mi casa!". Por primera vez se arrepintió de haber dejado su planeta, pero bien pronto recobró su valor.» El principito (capítulo XV)

* * *
«Cuando se quiere ser ingenioso, sucede que se miente un poco. No he sido muy honesto al hablar de los faroleros y corro el riesgo de dar una falsa idea de nuestro planeta a los que no lo conocen. Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra. Si los dos mil millones de habitantes que la pueblan se pusieran de pie y un poco apretados, como en un mitin, cabrían fácilmente en una plaza de veinte millas de largo por veinte de ancho. La humanidad podría amontonarse sobre el más pequeño islote del Pacífico.
Las personas mayores no les creerán, seguramente, pues siempre se imaginan que ocupan mucho sitio. Se creen importantes como los baobabs. Les dirán, pues, que hagan el cálculo; eso les gustará ya que adoran las cifras.» El principito (capítulo XVII)

* * *
«"¡Qué planeta más raro! —pensó entonces el principito—, es seco, puntiagudo y salado. Y los hombres carecen de imaginación; no hacen más que repetir lo que se les dice... En mi tierra tenía una flor: hablaba siempre la primera... "» El principito (capítulo XIX)

* * *
«—¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el principito.
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "
—¿Crear vínculos?
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo... —Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...» El principito (capítulo XXI)

* * *
«—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame! —¿Qué debo hacer? —preguntó el principito. —Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...»  El principito (capítulo XXI)

* * *
«—Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
/…/
—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
/…/
—He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.»  El principito (capítulo XXI)

* * *
«Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.» El principito (capítulo XXI)

* * *
«—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.» El principito (capítulo XXI)

* * *
«—Únicamente los niños saben lo que buscan —dijo el principito. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran...
—¡Qué suerte tienen! —dijo el guardavía.» El principito (capítulo XXII)

* * *
«—Es bueno haber tenido un amigo, aún si vamos a morir. Yo estoy muy contento de haber tenido un amigo zorro.» El principito (capítulo XXIV)

* * *
«—Lo que más embellece al desierto —dijo el principito— es el pozo que oculta en algún sitio...
Me quedé sorprendido al comprender súbitamente ese misterioso resplandor de la arena. Cuando yo era niño vivía en una casa antigua en la que, según la leyenda, había un tesoro escondido. Sin duda que nadie supo jamás descubrirlo y quizás nadie lo buscó, pero parecía toda encantada por ese tesoro. Mi casa ocultaba un secreto en el fondo de su corazón...
—Sí —le dije al principito— ya se trate de la casa, de las estrellas o del desierto, lo que les embellece es invisible.
—Me gusta —dijo el principito— que estés de acuerdo con mi zorro.» El principito (capítulo XXIV)

* * *
«—Los hombres de tu tierra —dijo el principito— cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran lo que buscan.
—No lo encuentran nunca —le respondí.
—Y sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua... —Sin duda, respondí. Y el principito añadió:
—Pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón.» El principito (capítulo XXV)

* * *
«La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas. Para los sabios las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas se callan. Tú tendrás estrellas como nadie ha tenido...
—¿Qué quieres decir?
—Cuando por las noches mires al cielo, al pensar que en una de aquellas estrellas estoy yo riendo, será para ti como si todas las estrellas riesen. ¡Tú sólo tendrás estrellas que saben reír! Y rió nuevamente.
—Cuando te hayas consolado (siempre se consuela uno) estarás contento de haberme conocido. Serás mi amigo y tendrás ganas de reír conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer y tus amigos quedarán asombrados de verte reír mirando al cielo. Tú les explicarás: "Las estrellas me hacen reír siempre". Ellos te creerán loco. Y yo te habré jugado una mala pasada...
Y se rió otra vez.» El principito (capítulo XXVI)


* * *
Le petit prince (1943)

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

sábado, 6 de enero de 2018

PROSEQUAMUR MEDITANDO, Emilio Gastón

Abro con negligencia
mis armarios roperos del recuerdo …
y me pongo el corazón que más me gusta,

Pero no es más que simple debilidad,

Y es que los corazones
los recuerdos
 las ilusiones
 las esperanzas
 tienen su estante de alma en el armario
como las lapiceros
            los zapatos,
                  las guías telefónicas …
                                                   y el traje.

 Mi corazón a cuadros de la tercera percha
             saltó en gritos patrióticos un día.
Aquel desparramado por la luna
               conserva las ingenuas cicatrices
                              del pequeño amoreo que soñaba.

Por encima de todas estas cosas,
               de los gritos patrióticos incluso…
        está el chillido tierno y humanísimo
                de los viejos teatros y mercados…
                    recién desmantelados para siempre-


EMILIO GASTÓN

*También de Emilio Gastón en este blog: 

viernes, 5 de enero de 2018

IRRACIONALES COMPAÑEROS DE NUBE, Emilio Gastón

Reorganizo la circunferencia
                                             de mi regadera pensante
porque me duelen las ideas.

Descorcho el tubo de aspirina
                                   porque se me hunde el alma,
                                                                         las ideologías,
                                                                         el barco comunal que nos zozobra.

Ya no hay vientos de popa en las conciencias,
no hay argonautas que echen una mano
                                                 ni poetas que canten en el mástil más alto.

Carezco de arquetipo que regalarle a mi proyecto
                                   y me propongo cavilar los óptimos sublimes
                                                                                            de la lógica sorda.

Busco crear un arquetipo nuevo
escarbando la oriunda sencillez de mis raíces primigenias,
                                                                      pagos de donde vengo,
                                                                      pagos donde querría retornar,
                                                                                                        montañas atrevidas

Golondrinas vinientes de ajenos mundos
                                                          desean una flor
                                                          y algún capricho
                                                          y algún derecho humano recién nacido.
Divulgo los derechos a la risa
                                               de mi manera de vivir,
mi donde vivo,
                          canto todavía,
                                                   ¿cuándo puedo morir?
Y así mi circunloquio
Y así me abismo cavilando
                                   porque siguen doliendo las ideas
                                                                                   de mi regadera pensante.
¿Es necesario
                       tanto imaginar?

Prefiero destruir antecedentes
                                                     y olvidar prehistorias meditabundas.

Me retiro a lo no intelectivo de mi deleite
                                                                        y condiciono mi navegación:

Deseo:
Te declaro nuevo derecho humano
                                                               siempre que me subleves a la gente,
siempre que me resulte versátil
                                                        para mis panoramas cabreados,
siempre que me provoques
                                                 a tanta muchedumbre silenciosa,
siempre que nos depares sus despertares emotivos
                                                   ora revolución,
                                                                           ora chopera,
                                                                                          ora comida de cenutrios,

Deseo:
           Te propongo múltiples tentaciones
                                              para reemprender mi lucha eterna,
                                                                              mi poesía permanente,

anhelo, amigo mío,

Propugno se promulgue como derecho humano...
                                                                              ...La Ilusión.
[Emilio Gastón, fotografiado por Norbert Ernst]




Acracia Feliz (La Torre degli Arabeschi, 2007)

EMILIO GASTÓN

*También de Emilio Gastón en este blog: 

jueves, 4 de enero de 2018

NO ES PAÍS PARA MUJERES, Mar Martínez

No es país para mujeres
ni para 'Drag queen'

Tampoco para los "nuevos pobres" con que han traído la aporofobia
Ni para jóvenes que no se atrevan a emigrar
Ni siquiera para los niños de la guerra y de la posguerra que doblando el lomo 
levantaron una ejemplar hucha de pensiones

No, no es país para mujeres
Ni para ciencia y cultura, -ahí seguimos, Don Antonio-
Aquí sólo caben los buitres y las sabandijas
ay, Don Miguel

Amén





© Mar Martínez

04 02 18

PERO YA NO HAY LOCOS, León Felipe

Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. 
Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto y...
ni en España hay locos.
Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.
Oíd... esto,
historiadores... filósofos... loqueros...
Franco... el sapo iscariote y ladrón en la silla del juez repartiendo castigos y premios,
en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida del pecho,
y el hombre aquí, de pie, firme, erguido, sereno, con el pulso normal, con la lengua en silencio,
los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos...
El sapo iscariote y ladrón repartiendo castigos y premios...
y yo, callado, aquí, callado, impasible, cuerdo...
¡cuerdo!, sin que se me quiebre el mecanismo del cerebro.
¿Cuándo se pierde el juicio? (yo pregunto, loqueros).
¿Cuándo enloquece el hombre? ¿Cuándo, cuándo es cuando se enuncian los conceptos
absurdos y blasfemos
y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos?
¿Cuándo es cuando se dice por ejemplo:
No es verdad. Dios no ha puesto
al hombre aquí, en la Tierra, bajo la luz y la ley del universo;
el hombre es un insecto
que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello?
¿Cuándo si no es ahora (yo pregunto, loqueros),
cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos,
sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento?
¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo
y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto?
Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, infinitamente menos
que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, infinitamente menos
categoría que el estiércol;
si no es ahora... ¿cuándo se pierde el juicio?
Respondedme loqueros,
¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro?
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto
y ... ¡Ni en España hay locos! ¡Todo el mundo está cuerdo,
terrible, monstruosamente cuerdo! ...
¡Qué bien marcha el reloj! ¡Qué bien marcha el cerebro!
Este reloj ..., este cerebro, tic-tac, tic-tac, tic-tac, es un reloj perfecto...
perfecto, ¡perfecto!
[Octavio Ocampo]






El payaso de las bofetadas (1938)

LEÓN FELIPE


martes, 2 de enero de 2018

FELIZ AÑO NUEVO, Mar Martínez

"Y cuando despertó..."
las serpentinas todavía estaban allí

Y las copas vacías y la cama por hacer
y el libro por terminar y la cita con la veterinaria el martes y...
que nos gustan estos pequeños sucedáneos de caos, vaya

Dicen que el ser humano evolucionó en parte
también por ser capaz de mentirse a sí mismo
negando todo im/posible y soñando, pues

Soñemos entonces con los ojos abiertos 
y  quizá podamos así dormir sin miedos

Miedo a que violen a tu hija
-ni más ni menos-

Miedo a la soberbia que ignorante 
confunde la ternura con debilidad
Miedo de su miedo a la felicidad

Miedo al miedo
y al olvido

© Mar Martínez
01 01 2018

ROMANCE PARA LAS DOCE MENOS CUARTO, Marcos Ana

(Nochevieja en la prisión de Burgos)

Camaradas, a las doce, 
todos los pulsos en hora.

Que suenen como campanas,  
en una campana sola.
Que fundan los corazones
en un corazón y todas
las ramas del pulso sean
árbol de luz en las sombras.

Amigos, todos en pie:
sombre las montañas rojas
de nuestra sangre sin yugos
la voz erguida en la boca.
Si alguno siente que tiene
las alas del pulso rotas
¡que las componga!, a las doce,
todos los pulsos en hora.



¡Oíd, yunqueros del alba!
¡Oíd, pastores de auroras!
Para conducir el día
hacen falta caracolas
con dura canción de ríos:
que en las manos creadoras
vayan firmes las cayadas;
ir apartando las horas
y derribando la esfera
donde el tiempo nos destroza.

Hay que hacer nudos al alma,
dejar huellas en las rocas,
esconder la espuma, el junco,
la breve luz de las hojas
donde la luna se duerme...
¡Ser ascua vertiginosa,
piedra viva, monte y río,
corazón de cada cosa!
Camaradas, a las doce
todos los pulsos en hora.

Si arena tienen los tuyos;
si grietas tu voz ya ronca
de golpear contra el muro;
amigo si te desplomas
como una hierba apagada
bebe en la arteria sonora
de tu bandera, en la herida,
de tu pueblo, en cada gota
de su sangre fusilada.

Sube desde tu derrota;
desde tu cruz sumergida,
como un relámpago a proa;
desde tus huesos al pulso,
desde la raíz más honda
firmemente a la palabra
donde la fe se enarbola.
¡Despierta el rayo dormido
que en tu corazón reposa!
Camaradas, a las doce
todos los pulsos en hora.

A las doce todos uno.
Las campanadas redondas
con las hogueras del pulso
formen una sola antorcha.
Almas de acero encendido
que al mismo viento tremolan,
forjan el día en un yunque
de dolor, con recio aroma
de amaneceres que nadie
podrá arrancarnos...

No hay tromba
de paredones, ni balas,
ni relojes, no habrá sogas
capaces de hacernos bueyes:
¡Nuestro cuello no se dobla!

Miradnos aquí, miradnos,
mientras los muros sollozan,
cruzar el año cantando,
rompiendo "noche española",
acariciando los hombros
de un crepúsculo sin costa.

Miradnos aquí, miradnos,
mientras los muros sollozan,
¡Siempre de pie!, sin rodillas,
como encinares de gloria.
¡Camaradas, a las doce,
todos los pulsos en hora!


MARCOS ANA

viernes, 29 de diciembre de 2017

PERO JUNTAS, Mar Martínez

Pero juntas
que No dispersas, como nos quieren

Menos suegras y más madres
Menos cuñadas y más hermanas
Menos malas sin querer

Menos gallinas picoteándose por ningún gallo
Menos recelos y más abrazos
Menos tacones y más amparo

que también nosotras lloramos
Menos sapiencia y más humildad
ante la oxitocina

Menos cuentos de madrastras
ni princesitas esclavas

Más amigas compañeras, que por ahí
nos pillan

sola/s


© Mar Martínez
28 12 2017



lunes, 25 de diciembre de 2017

LA MARIPOSA, Tonino Guerra

Contento, lo que se dice contento,
he estado muchas veces en la vida
pero más que ninguna cuando
me liberaron en Alemania
que me quedé mirando una mariposa
sin ganas de comérmela



TONINO GUERRA 

(Santarcangelo di Romagna, Italia, 16 de marzo de 1920 – Ibídem, 21 de marzo de 2012)


*superviviente de los campos de extermino nazis. Guionista de películas de Federico Fellini.

viernes, 22 de diciembre de 2017

ELLO ES QUE EL LUGAR DONDE ME PONGO, César Vallejo

Ello es que el lugar donde me pongo
el pantalón, es una casa donde
me quito la camisa en alta voz
y donde tengo un suelo, un alma, un mapa de mi España.
Ahora mismo hablaba
de mí conmigo, y ponía
sobre un pequeño libro un pan tremendo
y he, luego, hecho el traslado, he trasladado,
queriendo canturrear un poco, el lado
derecho de la vida al lado izquierdo;
más tarde, me he lavado todo, el vientre,
briosa, dignamente;
he dado vuelta a ver lo que se ensucia,
he raspado lo que me lleva tan cerca
y he ordenado bien el mapa que
cabeceaba o lloraba, no lo sé.

Mi casa, por desgracia, es una casa,
un suelo por ventura, donde vive
con su inscripción mi cucharita amada,
mi querido esqueleto ya sin letras,
la navaja, un cigarro permanente.
De veras, cuando pienso
en lo que es la vida,
no puedo evitar de decírselo a Georgette,
a fin de comer algo agradable y salir,
por la tarde, comprar un buen periódico,
guardar un día para cuando no haya,
una noche también, para cuando haya
(así se dice en el Perú — me excuso);
del mismo modo, sufro con gran cuidado,
a fin de no gritar o de llorar, ya que los ojos
poseen, independientemente de uno, sus pobrezas,
quiero decir, su oficio, algo
que resbala del alma y cae al alma.

Habiendo atravesado
quince años; después, quince, y, antes, quince,
uno se siente, en realidad, tontillo,
es natural, por lo demás ¡qué hacer!
¿Y qué dejar de hacer, que es lo peor?
Sino vivir, sino llegar
a ser lo que es uno entre millones
de panes, entre miles de vinos, entre cientos de bocas,
entre el sol y su rayo que es de luna
y entre la misa, el pan, el vino y mi alma.

Hoy es domingo y, por eso,
me viene a la cabeza la idea, al pecho el llanto
y a la garganta, así como un gran bulto.
Hoy es domingo, y esto
tiene muchos siglos; de otra manera,
sería, quizá, lunes, y vendríame al corazón la idea,
al seso, el llanto
y a la garganta, una gana espantosa de ahogar
lo que ahora siento,
como un hombre que soy y que he sufrido.
21 Nov 1937

Poemas humanos (1939) 


jueves, 21 de diciembre de 2017

ODIO A ESTA VIEJA, Elvira Daudet

Odio a esta vieja extraña que ha venido a afincarse
en las ruinas de mis huesos.
Esta abominable anciana que devora,
con sus ávidos dientes de hojalata,
a la mujer que fui fuerte y hermosa,
cubriéndola de babas cual caracol inmundo..
Se burla de mis sueños,
me reprocha mi falta de cordura,
por meterme en guerras ya perdidas
de antemano, mi torpe necedad al elegir,
bajo la reja de hierro de la noche,
al más embaucador, sólo por su tristeza.
Me vomita con saña
que nunca supe amar
y que maté al amor con mis excesos.
Temo quedarme a solas con ella por la noche.

© ELVIRA DAUDET



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